Ya no estoy seguro de nada. Siempre desee quedar libre de ese yugo implacable que me ahorcaba, que ùltimamente me hacìa pensar solo en locuras.
Pero como desde hace un tiempo todo me sale mal, fuè como haber tirado una colilla en un reguero de pòlvora. Entonces, lo que me correspondìa se fuè a la alcantarilla y tuve que conformarme con lo que mirandome a los ojos me ofreciò mi verdugo. Ahora pienso que no era tan malo estar donde estaba, que hay peores lugares y que ojalà nada hubiese pasado.
Por eso ya no quiero desear màs, porque cada vez que lo hago es como tirar una piedra y recibir de vuelta un cerro, en avalancha, la mansa cagada.
No quiero ni imaginar que pasarìa si algun dia por fin te tengo.
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