jueves, 24 de mayo de 2007

La Reina de las Tempestades

Hay una frase que escuché una vez y es "La Calma Antes de la Tormenta". Ahora que lo pienso bien creo que es la pura verdad y totalmente aplicable, tanto al fenómeno meteorológico como a las relaciones personales.
El día martes estuve chateando con una amiga y hablamos de todo: de nuestras familias, de nosotros, de nuestros cambios de look, etc. y ayer miércoles me conecté para hablar con ella de nuevo y prácticamente no hablamos por que quizás no podía o qué se yo.
Hoy miércoles me llamó a las 13:56 hecha una furia por cosas que había escrito de ella en este blog. Entonces me he dado cuenta que es la Reina de las Tempestades y de cuando en cuando desata todo su poder sobre mi y lo que me rodea. El silencio de ayer fué un presagio que no supe advertir de lo que hoy se vendría. Debo admitir que tengo la culpa, al haber hecho que se enojara y, de la misma forma, creo que me he convertido en el que desata las tempestades, pero al igual que a ella no las sé controlar.
Así, en estos momentos no sé que hacer. Le he hablado para que baje su cetro y deje de instigar a los vientos. O quiero mirarla con arrepentimiento y suplicarle compasión a unos ojos relampagueantes que probablemente me hagan caer fulminado (como siempre).
Hasta ahora no sé cual es el real alcance de la devastación y si el daño será para siempre. Hasta ahora no hay heridos que lamentar y es lo que he estado tratando de evitar. Pero lo más probable es que sea yo el único muerto en esta especie de Tormenta Perfecta.

jueves, 17 de mayo de 2007

Toples

Oscuro rincón, lunares de colores
sensual vía láctea.

La noche ha guiado mis pasos
ha extendido su oscuro manto
me invita a dilapidar un beso,
una caricia.

Pechos trémulos, caderas sinuosas,
piel y más piel, húmeda, ardiente,
bocas ávidas de saliva y alcohol.

Dinero circulante,
lujuria en bruto,
sonrisas fugaces,
soledad contenida
y disfrazada.

miércoles, 16 de mayo de 2007

Su nombre era Oscuridad


Atardecer. El viento jugaba con su pelo, dibujando con él caprichosas figuras que luego, como arrepentido, se ocupaba de borrar. Permanecía parada de pie frente al mausoleo, entre la niebla, dándome la espalda y vestida con su largo abrigo. Solos en ese gran huerto de cadáveres, adornado con fuentes y abominables estatuas: sagradas unas e impías otras.
Comenzaba a oscurecer, pero aún podía ver su cabeza inclinada, sus manos empuñadas, callada. Siempre he odiado el silencio entre nosotros, me hace sentir vulnerable, incapaz de siquiera imaginar lo que piensa, en qué quiere decirme, o callar.
Decidí sentarme en una lápida. Miré a mi alrededor, me restregué las manos para entrar en calor y aspiré el grato aroma de los árboles habitándose de murciélagos listos para cenar. Más a lo lejos, miles de estrellas comenzaban a iluminar el mapa de nuestros sueños.
Y luego los espasmos en su espalda y su llanto rompiendo la noche, su cuerpo cayendo de rodillas y yo corriendo en su ayuda. Me dejé caer frente a ella, como si quisiera rezarle o venerarla, pero comprendiendo cada vez menos para que me había citado allí.
- “Tranquila, desahógate” le decía, mientras sacaba el pelo de detrás de sus orejas, haciéndole ver preciosa.
- “Me siento tan mal, traicionada, olvidada. Me dan ganas de abandonarlo todo”
- “No digas eso, me tienes a mí, yo nunca te voy a dejar”
Entonces tomé su cara por las mejillas y nos besamos durante largo rato, rodeados de muerte, mientras el viento rasgaba sus lágrimas, arrastrándolas hasta mi boca.
- “Ven” dije tomando su mano y dirigiéndonos hacia una de las tumbas.
Era enorme y majestuosa, dando a entender que su inerte morador fue alguien ilustre. Estaba custodiada por un águila y una gárgola; entre ambas estatuas había una inscripción de mármol que decía “Quien aquí yace, a buen recaudo se encuentra. Encargados de velar por su eterno descanso están conminados este águila, símbolo de la elegancia, la lealtad y la perspicacia, y esta gárgola, figura oscurantista dotada de gran fuerza, vastas alas y cuerpo perfecto, a pesar de su grotesca fealdad. Hasta Dios hubiese retrocedido ante ellos”
Juntos no le temíamos a nada y ambos nos vieron recostarnos sobre el frío mármol, abrirle un poco su blusa y dejar su pecho desnudo. Mis labios besándolo y sintiendo el latir de su corazón, subiendo hasta su cuello, mordiendo cada centímetro, oliendo su cálido aliento y su boca buscando la mía otra vez , para entreverarse en una nueva batalla, dominar la lengua rival.
- “¿Estás bien ahora?”
- “Si. Gracias. Debimos habernos dicho tantas cosas desde un principio”
- “Todo tiene su razón de ser. Es natural sucumbir ante nuestros miedos, de eso puedes estar segura. Hubiera sido diferente, pero lo que tenemos ahora es igual de valioso.”
- “Esperé tanto tiempo que me dijeras lo que sentías por mí”
- “No quería hacer nada que no quisieras, hacerte daño, no me lo hubiese perdonado nunca. Por lo demás, ambos pudimos haber dejado de ser tan racionales y haber seguido el impulso. Ahora lo único que importa es que estamos juntos entre toda esta soledad. Cierra los ojos”.
Lo saqué de entre mis ropas, lo pulí un poco y en su negra piedra vi el reflejo de la luna llena.
- “Ábrelos”
Apenas podía ver en la oscuridad, pero recuerdo su cara de asombro, sus ojos llenándose nuevamente de lágrimas y como extendió su mano, ofreciendo su dedo, como por inercia.
- “Este anillo perteneció a una joven hechicera, el cual le fue regalado por su enamorado, un brujo. Justo antes de casarse, un día ella fue condenada a morir en la hoguera al amanecer. Sus últimas palabras fueron para él, para jurarle que no los separarían y que se reencontrarían pronto. Al atardecer el brujo llegó al lugar. Subió la colina y al llegar a donde había estado la pira y su amada, no aguantó más el dolor y cayó al suelo, llorando desconsolado. Rasguñaba las cenizas, tratando de buscarla o de quizás sentirla, cuando de pronto encontró el anillo. Lo tomó en su mano y cuando lo puso ante sus ojos vio a su amada, la joven hechicera, diciéndole: “Te amo mas que a nada en este mundo y ni la muerte podrá cambiarlo”. El anillo resultó ser un talismán, el cual lo protegía de todo mal, ya que ella al momento de morir por medio de un conjuro encerró todo su amor en aquella piedra. Lo conservó durante mucho tiempo, hasta que, llegada la hora de su muerte, lo regaló a otro joven enamorado. Así ha cambiado de manos durante muchos años, según me ha contado un hombre a la entrada de este cementerio. Se lo he recibido, pero cuando he querido agradecerle, había desaparecido. Supongo que a él también le llegó la hora de reunirse con su amada. Recíbelo como un símbolo de lo que siento por ti y en agradecimiento por todo lo que has despertado en mí”
Lo deslicé suavemente en su dedo y en ese mismo momento la negra piedra del anillo comenzó a resplandecer, iluminando furtivamente nuestras negras vestimentas, nuestras negras cabelleras y las lápidas a nuestro alrededor, sellando de forma lúgubre nuestro oscuro amor.

lunes, 14 de mayo de 2007

Sueño



Las llamas me rodean
varias velas, cirios
cerca del lecho.


Se abre la ventana
y se hinchan
cortinas y sábanas,
llamas que mueren
desilachadas
en huérfanos hilos de humo.


La oscuridad se apodera
lo inunda
todo y
me sofoca
no puedo
respirar, pensar
lo unico que quiero
es dormir
y no despertar.

jueves, 10 de mayo de 2007

Una puta llamada Destino

Martes 08, 10:18 A.M.
Contesto el celular y escucho una voz conocida al habla. Pregunto quién es porque no me convenzo de que este pasando. Luego de haber hablado sin parar unos segundos se detiene para confirmarme que es ella y no la había reconocido porque la borré de mis contactos hace rato ya que nunca me llama (de mas está decir que me sé su número de memoria). Me habían llamado 4 segundos antes para concertar una entrevista de trabajo a las 12. Sorpresa, está trabajando justo de donde me llamaban y como el destino es una puta que le gusta jugar con nosotros, metió sus sucias manos en el tablero y me puso nuevamente en Jaque. Llegué bien a la entrevista, me dejaron esperando en una pequeña sala de espera y pasado unos minutos apareció. Se cortó el pelo hasta los hombros y se ve bien igual. Hablamos sobre como llegué ahí y quedó claro que ella no hizo nada por ello y que yo no lo hice por seguirla. Me deseó suerte y entré a la entrevista. Lo mismo de siempre, necesitamos esto, aquello, por qué ya no trabajas donde estabas, cual es tu cochino precio, etc., etc. Y salí sabiendo el resultado del partido, obviamente no gana la visita, así que esperé el ascensor y cuando logré entrar me sentí aliviado de huir. Pero cuando las puertas se cerraban pude ver que se acercaba y abría nuevamente ese par de zorras y me decía que saliera. Me preguntó que qué había pasado el viernes y un montón de hueás. Le dije que eso era algo entre yo y el huevastancio, que ella no tenía nada que ver y que podía seguir siendo la misma con él por el tiempo que quiera. Y fue cuando tiró la talla de que ella no tenía hijos y que no esperaba tener que preocuparse de nuestras infantiles peleas. Dicho eso me tocó en la pera, como un pellizco y sonrió de manera nerviosa, como siempre al contacto entre nosotros. Pero debo decir que mas bien la rozó, porque todo en ella hacia mí es irresoluto, inconcluso, reprochado y parco. Y si bien me gustó volverla a ver, apenas la ví me hizo presentarme a la entrevista de manera desesperanzada, de entrar derrotado y no hacer todo lo posible por quedar. Porque no estoy seguro de querer trabajar nuevamente con ella y pasar nuevamente por todo lo que pasé, especialmente esa sensación de cansancio agregada al estrés del trabajo por nuestras constantes discusiones. Sé que no estoy en condición de desaprovechar ninguna oportunidad, pero lo hecho hecho está. Al despedirme me dijo llámame y eso hice. Ahora todo lo recuperado que pude estar está en este momento en el cenicero y, por imposible que parezca, todo ha vuelto a empezar.

lunes, 7 de mayo de 2007

Eres patético, lo sabías?

Tenía un compañero de trabajo el cual vivia riendose de los demás. De mi se reía de que la mina que me gustaba, que trabajaba con nosotros además, no me hubiera pescado. Tiene la lengua bífida como una serpiente y es capaz de apuñalarte por la espalda (como cuando alguien faltaba a nuestras reuniones y lo descueraba a pelambres). Se jacta siempre de que tiene minas, que las conoce y las invita a salir o a moteles. Conoce mas putas que yo, pero sin lugar a dudas ellas son mejores personas que el. La última vez me colmó la paciencia, la cual no es ninguna de mis virtudes, me superó, me dejó caliente y lo único que quería era pegarle un combo en el hocico. Pero me puse a pensar de que la vida que tiene es suficiente castigo, que es patético porque está solo y por no tener donde vivir prácticamente lo recibieron por caridad donde hoy está. Puede tener las minas o las putas que sea, pero la mujer que realmente ama (a diferencia de mí, que todavía puedo hacer algo ya que no se ha dicho la última palabra) le es inalcanzable, imposible siquiera de poder hablarle y que ella lo escuche. Una vez trató de suicidarse tomando unas pastillas, pero ahora creo que puede hacerlo solamente con morderse la lengua y esperar que el veneno surta efecto. No, definitivamente yo o cualquiera podría tirarme de espalda en el suelo y agarrarme la guata de risa, a carcajadas hasta mearme de lo triste que es él y su infortunio, pero no lo hacemos porque no es lo correcto, porque sería rebajarnos a su nivel. Realmente me da pena que una persona de tan avanzada edad no haya aprendido nada y que su viaje haya terminado así. Y por lo demás, si me huevea otra vez le voy a sacar la conchesumadre!

miércoles, 2 de mayo de 2007

Macdonal (o "Un lugar llamado Ya-Han")

Todavía me acuerdo cuando fui por primera vez. Llegué por casualidad un día sábado como a las 5 de la tarde, ya que funcionaba como café. Atendía una peruana que se robaba todos los piropos de la concurrencia al ser la única; pero aquella noche que me quedé para ver el show fue espectacular. Con mi hermano vimos el baile de la mina del pantalón con los colores de la bandera de Estados Unidos (la mejor que he visto ahí, hermosa, cuerpo perfecto y bailaba totalmente desnuda por fuera de la barra), la del body transparente desde el cuello a los tobillos y otras mas en esa constelación de estrellas de aquella noche sin luna.
Me perdí un tiempo, olvidando esas curvas, las sinuosidades de esos cuerpos y también el calor en esos ojos. Pero a través de los años, de cuando en cuando vuelvo, como esa vez que invité a unos amigos y vimos a una que se lanzaba de manera suicida contra el acero del poste, orbitando serena y dulcemente impúdica. Hubo otra vez que tarde en la noche, conversé durante mucho rato en la barra con una que bailaba pero que ese día estaba castigada. La que bailaba vestida de novia, la voluptuosa rubia de bikini que usaba lentes ópticos de marco negro, la del cigarrillo (jajaja, excelente show), las hermanas de Renca (la mayor es de una amigo que llamaremos Mike y que antes andaba con una peruana), la chica chúcara que calza siempre a un amigo de brazos cortos al que llamaremos Claude o la de bata negra transparente y peinado gótico.
Y en todos estos años siempre había ido para tomarme un schop de medio en la barra y fumarme un cigarrillo viendo el show. Pero la última vez le compré un trago a la gótica de chasquilla para que me invitara un beso, para tocarla con solo mirarnos y gastar mis manos en una caricia desesperada. Siempre pienso que ahí no hay nada de alegría, que las risas no se a que se deben y que a la mañana siguiente quizás todos nos sentimos igual de vacíos.
Ahora ha vuelto a funcionar como café en el día, seguimos yendo a disfrutar del momento con la hermandad sabiendo que lo necesitamos tanto como ellas, que lo bueno dura poco, que atesoraremos a aquellas bailarinas en nuestros sueños y que es mejor dejar los escrúpulos en la casa.
Se me olvidaba explicar lo del apodo. Es por la similitud con las hamburguesas: calientes, jugosas, las ves y se te hace agua la boca. Y también porque el Ya-Han es en esencia y estricto rigor un local de comida rápida: pagas, comes y te vas.