martes, 24 de abril de 2007
Mi mejor capricho
Cuando ella quiso renunciar al trabajo me empeñé en decirle que no lo hiciera porque podía ser capaz de lograr cosas todavía. Cuando me despidieron, me sentí tranquilo sabiendo donde poder encontrarla. Pero ahora que encontró la recompensa a su esfuerzo en otro lugar estoy conciente que la he perdido, quizás de nuevo, pero definitivamente mas que antes. Porque de hecho no quería ser mi amiga (porque sus amigos son más “políticamente correctos” y no encajo en esa definición, me gusta tomar como a su padre y creo que no puede con ambos porque con él ya tiene suficiente) y eso no se logra a la fuerza, menos el que me amara como en algún momento la amé. Y siento que lo sigo haciendo pero era sacrificar incluso aquello para conseguir un resto que sea. No sé por que no tuve el valor de besarla de manera insolente, de tocarla con furia, de forma obscena, de saciarme de ella en todas y cada una de las formas. Estoy mintiendo, sé por que no lo hice y fue por la diferencia de edad, porque es mucho menor que yo y cuando te enamoras idealizas, no te la imaginas yendo ni al baño y ahora me puedo decir que debí haber actuado mas naturalmente. Nada de esto hubiese pasado de no haber escuchado a los que bebían conmigo los viernes, que decían que ella estaba sola y que de más atinábamos, (no que era tirar y abrazarse), sin darse cuenta que es más complicada que la física cuántica. Todo hubiese sido distinto partiendo del punto que era difícil de entender y por último la decepción no habría sido tan desoladora. Entonces lo que me queda es conformarme con haber aprendido la lección y con la satisfacción postrera de saber que ahora puedo tener a cualquiera. Y confiar en que quizás nos volvamos a ver.
miércoles, 11 de abril de 2007
Se van
Tengo una amiga que perdió su papá hace como un mes y por lo que me dijo ya está mejor. Me hizo pensar sobre las muertes sobre las que he sabido, como por ejemplo una amiga de mi abuela, la Sra Laurita, que se cayo de la micro o la Sra Nena que vivía en Renca y a la salida de su casa, lo mismo y caput. Hay un compadre que era casado con una amiga y murió en un motel, no precisamente al lado de su señora, con un balazo en el pecho por celos. Hubo uno que se ahorcó con una sábana de un hotel a la vuelta de la oficina donde trabajaba, que incluso salió en la tele, colgando hacia la calle por la ventana. Hay un viejito que era vecino mío que murió envenenado. Y así la lista suma y sigue, y lo que queda es el cambio en las vidas de sus parientes, porque obvio que dejan un vacío en todos nosotros. Pero quizás que sentirán los familiares de alguien que se suicida, a quien le falta valor para hacer frente a los problemas pero tiene el coraje suficiente, efímero en todo caso, de empuñar un revolver y ponerlo en la sien, de sostener un cuchillo y cortar sus muñecas, de dar la llave del gas y acostarse como si nada, de saltar de la azotea del edificio al vacío, de devorar todas las pastillas del botiquín y pasarlas con vodka. Suena terrible no? Valor tan eterno como un suspiro, no perpetuado, arrojado al water sin tirar la cadena. Y para que hablar del egoísmo que encierra.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)