martes, 24 de abril de 2007

Mi mejor capricho

Cuando ella quiso renunciar al trabajo me empeñé en decirle que no lo hiciera porque podía ser capaz de lograr cosas todavía. Cuando me despidieron, me sentí tranquilo sabiendo donde poder encontrarla. Pero ahora que encontró la recompensa a su esfuerzo en otro lugar estoy conciente que la he perdido, quizás de nuevo, pero definitivamente mas que antes. Porque de hecho no quería ser mi amiga (porque sus amigos son más “políticamente correctos” y no encajo en esa definición, me gusta tomar como a su padre y creo que no puede con ambos porque con él ya tiene suficiente) y eso no se logra a la fuerza, menos el que me amara como en algún momento la amé. Y siento que lo sigo haciendo pero era sacrificar incluso aquello para conseguir un resto que sea. No sé por que no tuve el valor de besarla de manera insolente, de tocarla con furia, de forma obscena, de saciarme de ella en todas y cada una de las formas. Estoy mintiendo, sé por que no lo hice y fue por la diferencia de edad, porque es mucho menor que yo y cuando te enamoras idealizas, no te la imaginas yendo ni al baño y ahora me puedo decir que debí haber actuado mas naturalmente. Nada de esto hubiese pasado de no haber escuchado a los que bebían conmigo los viernes, que decían que ella estaba sola y que de más atinábamos, (no que era tirar y abrazarse), sin darse cuenta que es más complicada que la física cuántica. Todo hubiese sido distinto partiendo del punto que era difícil de entender y por último la decepción no habría sido tan desoladora. Entonces lo que me queda es conformarme con haber aprendido la lección y con la satisfacción postrera de saber que ahora puedo tener a cualquiera. Y confiar en que quizás nos volvamos a ver.

No hay comentarios.: